La Agorafobia

Afrontemos las sensaciones de pánico
Las primeras sensaciones de pánico parecen surgir de repente aunque
siempre llevan en su base un pensamiento provocador y se mantiene la
sensación porque hacemos caso de ese pensamiento. Quizás la primera
sensación de pánico fue en la parada del autobús un caluroso día de
verano, o en unos grandes almacenes abarrotados. Sea como fuere el pánico
se hizo presa de nosotros y la primera reacción fue de miedo a lo que
podría sucedernos.
La solución: escapar.
Empezamos escapando del autobús, de los almacenes, seguimos evitando
determinadas situaciones o lugares que quizás podrían desencadenar el
pánico y cada vez más y más nos vamos limitando para llegar un momento
en el que apenas salimos de nuestra casa. Nuestras relaciones sociales se
ven afectadas y sólo nos sentimos seguros en casa, hasta que un día
también nos enfrentamos a la sensación de pánico en la seguridad del
hogar y entonces nos sentimos morir porque ya no sabemos qué hacer o a
dónde dirigirnos.
El mejor consejo frente a un ataque de pánico es "nada malo va a
ocurrir, no trates de evitar, simplemente deja que suceda, que pase."
Te darás cuenta que si no luchas, termina cediendo y debilitándose.
Afrontar el pánico sin huir forma parte de la recuperación de la
Agorafobia.
Visto esto hay tres aspectos que podrían contribuir a un ataque de pánico:
- La reacción de miedo condicionado a determinados lugares.
- La preocupación de sensaciones extrañas.
- Pensar que el miedo es incontrolable.
Una manera de afrontar las sensaciones de pánico será la de provocar
situaciones que puedan hacerlo surgir y así practicar la manera de afrontarlo.
Recuerda que no es que el pánico desaparezca de tu vida para siempre pero con
la terapia que te proponemos aprenderás a afrontarlo sin temor, sin dejar que
el pánico venza tu ser. Son los pensamientos los que dirigen nuestras
emociones, si pensamos positivamente las emociones resultantes también lo
serán.
Tenemos que aprender una nueva actitud mental hacia los sentimientos de
pánico. Ello significa dejar de evitar y salir a su encuentro. Hay que aceptar
las sensaciones percibidas como algo natural a pesar de lo desagradable que en
un principio pudiéramos sentir. Esa actitud mental frenará las sensaciones de
pánico ayudándonos a mantener el control.
La regla de oro es intentar no abandonar nunca una situación hasta que el
temor haya disminuido.
Por tanto cuando el pánico aparezca trata de mantenerte firme en el
mismo lugar donde ha aparecido sin huir. Al cabo de poco tiempo las sensaciones
decrecerán y te sentirás doblemente aliviado: El pánico ha desaparecido y tu has conseguido plantarle cara.
Cuando comienza el pánico la forma de pensar con sensatez se detiene.
Te
proponemos unas reglas a seguir que te ayudarán en esos momentos:
- Las sensaciones son reacciones corporales normales.
- No son perjudiciales.
- Describe para ti lo que le sucede.
- Abstente de añadir pensamientos atemorizadores que te paralizan.
- Espera a que transcurra.
- Fíjate cuando desaparece.
- Recompénsate por haberlo logrado.
La práctica en afrontar las situaciones temidas te ayudarán a recobrar la
confianza perdida. Conforme te enfrentes a más situaciones más seguro te
sentirás.
Recuerda que aprender a afrontar el miedo en lugar de evitarlo es el
propósito del tratamiento que te proponemos para la Agorafobia.
|