Técnicas de Estudio
7) Descanso y Relajación
Cuando hablamos de descanso nos referimos a aquel tiempo
en el que paramos de actividad y o bien hacemos otra distinta o
simplemente salimos de una habitación para ir a otra sala o ambiente. Se
trata al descansar de hacer un período de interrupción, de cambio para
dejar de tener la sensación de cansancio que parecía invadirnos.
¿Cuándo se considera necesario descansar
en nuestro tiempo de estudio?
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Cuando nos sintamos cansados, agotados por el
trabajo intelectual hecho.
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Cuando en el horario establecido lo tengamos así
asignado.
En los minutos de descanso que hemos establecido en el
horario es importante que sepamos relajar la musculatura, los puntos de
tensión, que nos levantemos para quizás ir a la cocina a comer algo,
salir fuera a airearnos, ojear una revista, etc... Es poco tiempo pero que
sirve de "rotura", de "impas" entre una actividad
intelectual y otra.
A veces no ha llegado el momento del descanso porque no
estaba así establecido pero notamos que estamos bloqueados, como si ya no
pudiéramos almacenar más datos, concentrarnos,... En esos momentos
conviene también parar porque quizás hay alguna cosa que nos preocupa y
tenemos que solucionarla antes de que el tiempo invertido haya sido del
todo tiempo perdido.
Hay que preguntarse:
Asimismo haremos un paréntesis, pensaremos la solución
inmediata al problema que quizás nos afecta o trataremos de aparcarlo
hasta más tarde. Podemos también hacer algún ejercicio de la vista para
relajarla como por ejemplo: mirar sin tensión de un modo pasivo, cerrar
los ojos, apartarnos de los focos de luz fuertes, etc...
Finalmente cualquier ejercicio de relajación como la respiración puede
ser efectivo para quitar esa sensación de estrés que nos invade.
Tras quince días de descanso adecuado es probable que
aumentes tu capacidad de concentración y atención.
Finalmente te proponemos dos
ejercicios de relajación:
1. Relaja la vista cerrando los
ojos durante unos segundos y después mira tranquilamente un paisaje o
algún objeto que te guste.
2. Relaja la musculatura de la
cara moviendo la mandíbula y la frente y después déjalo inmóvil, en
reposo.
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