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Los Sueños |
Conectar con nuestro interiorEn nuestra cotidianeidad diaria los sueños forman una buena parte de las horas del día. Muchas personas dicen no soñar simplemente porque no lo recuerdan, sin embargo, noche tras noche, el ser humano surca la fase onírica en su descanso. A menudo nos adormilamos y ensoñamos "cortos" que parecen reales. Es esa fase entre estar y dejarse ir. Son los llamados sueños diurnos, aquí el sueño no desempeña la función guardiana del dormir pero procuran igualmente una satisfacción a los deseos independientemente a la realidad vivida. El sueño es una actividad propia del dormir lo cual no deja de ser una auténtica función fisiológica, cuya finalidad biológica es aislar al que duerme de las excitaciones y estímulos procedentes del exterior, debido a que no puede soportar permanentemente la tensión estimular ambiental y tiene que volver periódicamente a unas condiciones (calor, oscuridad, ausencia de estímulos...) libres de la misma. Ya antiguamente los griegos hablaban de los sueños asociándolos con la muerte. Así pues, Hypnos (dios del sueño) era hijo de Erebo (región tenebrosa que se hallaba bajo la tierra aunque por encima del Infierno) y hermano del dios de la muerte (Thanatos). Los griegos consideraban que al dormir nuestra alma se acercaba sigilosamente a las tinieblas, como si quisiera rozar la muerte y, al despertar, resucitábamos. Otra figura conocida de la mitología griega que tiene conexión con los sueños es Morfeo, hijo de Hypnos, considerada la divinidad griega de los sueños. Los romanos, que no eran tan penumbrosos como los griegos, consideraban el sueño como hermano de la esperanza: descanso del cuerpo fatigado, paz del alma. A lo largo de la historia de este fenómeno siempre ha habido una ambivalencia frente a él: por un lado, los sueños atraen y, por otro, se temen. Sigmund Freud en su deseo de interpretar el inconsciente de una persona llegó a su famosa teoría psicoanalítica de la interpretación de los sueños. Si bien es sabido que gran parte de lo que soñamos tiene que ver con lo vivido hay otra parte que corresponde a deseos inconscientes, es decir, a nuestro interior. Freud habló de que el sueño es a la vez el guardián del dormir, del dormir de la parte consciente. El inconsciente es la realización de deseos. Así pues, Freud dedicó gran parte de su estudio en interpretar el inconsciente a través de los sueños. Freud habló de contenido onírico manifiesto y contenido onírico latente. El manifiesto es el recuerdo que tenemos del sueño y representa los deseos profundos del durmiente de un modo transformado. Precisamente lo que intentará el analista o la labor del análisis será la de encontrar los deseos e ideas latentes que se manifiestan veladamente en el contenido manifiesto, es decir, llegar al contenido latente. La labor terapéutica tiene que llegar del contenido manifiesto al latente, lo cual es lo mismo que decir que tiene que descubrir su significación inconsciente. Algunos de sus "hallazgos": Soñar con fracturas puede indicar adulterio. Si deseáis saber más de los enlaces curiosos que encontró os recomiendo encarecidamente la lectura de su obra "La interpretación de los sueños". * * * Cada noche cuando nos acostamos nuestro dormir alterna el sueño lento con el sueño rápido (aproximadamente unas 5 veces). El sueño lento representa una óptima situación de reposo y consta de 4 fases:
En el sueño rápido, la respiración se muestra irregular con extremos tanto por arriba como por abajo. Aquí es donde se producen los movimientos oculares rápidos (REM) y es en el sueño rápido donde se sitúa "la ensoñación" o "sueño". Los ritmos electroencefalográficos sitúan el trazado de un sujeto despierto en contraste con los músculos que aparecen totalmente relajados. A pesar de tener presentes estas fases del sueño, cada persona es distinta y posee un patrón específico de la forma en que se suceden las etapas del sueño, cómo se alternan, se suceden, el tiempo que dura cada una, etc... Todo ello en lenguaje onírico forma lo que llamamos: Hipnograma. El contenido de los sueños todavía hoy en día es fuente de abiertas posibilidades, a pesar de los muchos libros-diccionarios que a lo largo de la historia se han confeccionado para su interpretación. Lo que está claro es que cada cual es único y por tanto sus sueños también lo serán a pesar de la interpretación generalizada que dichos libros-diccionarios pretenden hacer. Los sueños no suelen recordarse totalmente, sólo partes aisladas que normalmente carecen de sentido para el soñador. No hay que obsesionarse con su necesaria interpretación simplemente por temer aquello que no controlamos. Eso es el sueño, un dejarse ir, un "laissez faire" en el que todo es posible y somos los actores principales de una gran película, la de nuestra vida. * * * A menudo recuerdo lo que sueño, o al menos parcialmente, y lo que sí puedo decir es que suelo soñar cosas increíbles para nuestra realidad, cosas que luego al pensarlas no tienen sentido pero que en el mismo momento que las vivo (sueño) me parecen tremendamente lógicas. Mi mente, algo paranoiada tras algunos nuevos conocimientos, piensa si lo que conocemos como vigilia (período en el que estamos despiertos) no será realmente el sueño y nuestras vivencias reales no sean las que vivimos en el sueño. Curioso, ¿no? Y por fin llega la ansiada noche para el soñador con ansias de volar
como si de un pájaro se tratara. Esta es la magia de los sueños facilitándonos el
acceso a aquello imposible a nuestros ojos. © Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo |
KamePG Design - Ultima actualización el 1 de Mayo del 2000
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