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Ser Adolescente |
La adolescencia es el período que va después de la infancia y que se
extiende hasta la edad adulta. En los chicos suele ir desde los catorce
hasta los veinte años y en las chicas desde los doce a los dieciocho
años. Para los padres es difícil entender que los hijos crecen y pueden
pensar y actuar por sí mismos y para los "pequeños rebeldes"
llamados adolescentes la madurez se les sube a menudo a la cabeza. El adolescente se lanza de forma impetuosa a buscar experiencias porque cree ya ser mayor y suficientemente inteligente para salvar todos los obstáculos que se le atraviesen en su camino hacia la consecución de sus objetivos. Pero a menudo parece que todo sale mal y además sólo puede confiar en los amigos porque los padres parece que dejaron de comprenderle. El equilibrio se ha roto, los padres dejaron de protegerle y tiene que afrontarse con diferentes retos en la vida que le conducirán al mundo adulto. A menudo en este camino tropiezan con otros adolescentes cuyos vínculos familiares no sean demasiado fuertes, cuyos padres han dejado de preocuparse por ellos, o simplemente que sufrían algún trastorno conductual. Nuestro adolescente es todavía frágil y antes escuchará a uno de los suyos que a vosotros, sus padres. Con esta suposición quiero llegar a un tema muy común dentro del grupo llamado Adolescentes y me refiero a "la delincuencia juvenil". Llamamos Delincuente a "aquella persona
joven que ha sido procesada y se la ha encontrado culpable de una ofensa
que se calificaría como delito si la hubiera cometido un adulto".
Los delitos más comunes son aquellos que atentan contra la propiedad y de
violencia personal. El pronóstico de los delincuentes es bastante malo porque a menudo
estos sujetos viven en barrios marginales y si no son sacados de ese
entorno es muy difícil por no decir imposible que abandonen la
delincuencia. Los adolescentes necesitan al igual que los niños de una vida familiar segura, de un entorno adecuado donde poder encontrar la estabilidad que les conducirá hacia la madurez. Desorientados por sus contradicciones internas, buscan con afán un afecto y dirección donde poder comprender qué les está pasando. El mundo se le aparece bruscamente y así es como él lo explora, sin orden ni concierto, sin inicio lógico; el tiempo pasa pronto y tiene mucho que absorber. Su propio "yo" le deja perplejo y busca en agrupaciones, en valores espirituales,.. comprensión. Se quiere al amigo, se le admira, se confía en él y hasta se le imita. Los padres tendrán que mostrarse seguros para afrontar ese período perturbador, deberán incrementar las normas y orden y sobre todo, tendrán que fomentar el acercamiento afectivo hacia su hijo adolescente porque en ese vínculo es donde equilibraremos al adolescente para lograr que esa etapa sea recordada como una de las mejores de su vida y no como la peor.
© Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo |
KamePG Design - Ultima actualización el 16 de Julio del 2000
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