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El Psicólogo en la Red  

La racionalidad del pensamiento

"Nada hay absolutamente insoportable, aunque muchas cosas pueden resultar extremadamente difíciles de soportar".

Lucien Auger

Hoy estamos contentos y felices, parece que todo sale bien. Ayer no tuvimos demasiado buen día, quizás las horas pasaron tratando de resolver un problema tras otro. ¿Cómo será el mañana?
Nuestros pensamientos gobiernan nuestro estado de ánimo y por ello son los responsables de las emociones que sentimos a diario.
Nuestra forma de pensar, en positivo o en negativo, nuestra manera de ver las cosas que nos suceden, nuestro modo de explicarnos el mundo, son los causantes de la felicidad o la tristeza, de la cólera o el pasotismo, de la ansiedad o la depresión.

No son los acontecimientos del día a día los que alteran nuestro ánimo, sino lo que pensamos sobre ellos.

Así pues para poder terminar con las frustraciones tendremos que empezar por corregir el pensamiento. Detrás de los sentimientos negativos (ansiedad, depresión, culpa, celos, ira) siempre se esconde un pensamiento negativo. La solución está en encontrar ese pensamiento que ha alterado nuestro estado de ánimo. A simple vista parece fácil y de hecho una vez te habitúas a descubrir la negatividad en tus pensamientos resulta sencillo, pero necesitarás mucha práctica para llegar a ese hábito. Quizás éste podría ser un buen propósito para el nuevo año que se avecina.
"Tengamos suerte, felicidad, un año próspero,..." , éstos son algunos de los deseos que pasan por las mentes humanas. La suerte, la felicidad, la prosperidad no llegan por sí solos, como caídos del cielo, sino que nuestra positividad los realizan.

Cuando el pensamiento es positivo, es racional, las emociones que resultan también lo son y, aunque a veces pueden resultar dolorosas porque la vida no siempre es fácil, siguen siendo coherentes, no autodestructivas. En cambio, cuando vivimos los sucesos como un castigo, cuando les otorgamos un poder decisivo en el moldeamiento de nuestro ánimo, sin creer realmente que nosotros tenemos poder para terminar con el sufrimiento y la infelicidad, nos mantenemos atrapados en un estilo de pensamiento inoperante que instala irreversiblemente un sentimiento de fracaso en nuestra vida cotidiana, a merced de los sucesos que se sucedan.

Nuestros pensamientos negativos se convierten en una costumbre de difícil separación porque al haberlos perpetuado en nuestro interior se hacen confusos a la racionalidad. Es esa familiaridad la que impide que nos percatemos de los errores que conllevan, creyéndolos correctos. El resultado es que instauran la negatividad en nuestras emociones.
El ser humano es imperfecto por naturaleza, tropieza con la misma piedra una y otra vez. Aprender a controlar nuestros pensamientos para así corregir las emociones resultantes y vivir más felices no es tarea fácil pero sí factible.

Empieza por llevar encima una pequeña libreta donde poder anotar qué pensamiento precede a una emoción negativa. Por ejemplo, imagina que estás en casa esperando que suene el teléfono puesto que una amiga dijo que te llamaría para salir. Consideras por la hora que ya va siendo tarde y empiezas a ponerte nerviosa. "Seguro que le ha salido otro plan y ahora me deja plantada", te dices y ese pensamiento produce una emoción, un sentimiento negativo: te sientes estúpida por esperar la llamada y perder la tarde, te sientes manipulada por tu amiga, te sientes humillada y rechazada, por poner algunos ejemplos.

Fíjate cuántos sentimientos negativos puede producir una simple frase en nuestro interior con tendencias poco positivas y al mismo tiempo poco racionales. No es lo mismo haber pensado: "Quizás le ha surgido un imprevisto y no ha podido avisar" que "Seguro que le ha salido otro plan y me deja plantada". La primera no genera emoción negativa mientras que la segunda asegura un hecho que solamente podría ser probable pero no cierto.

Un error típico del ser humano es precisamente suponer pensamientos y decisiones de los otros, con ello nos llevamos decepciones que quizás no son reales, sólo simples suposiciones. Es como una vocecita mala en el interior que habla para causarnos daño. Si la escuchamos caemos en la emoción negativa mientras que si la rechazamos porque no hay prueba constatable en la realidad de su certeza, nos mantenemos positivos y por tanto más felices.

La práctica diaria te llevará a la detección inmediata de pensamientos negativos y a su reducción.

Recuerda que un pensamiento racional es aquel que se basa en la realidad, es cierto y puede comprobarse. Hipotetizar puede hacerte desdichado e infeliz, haz que tus emociones sean verdaderas apoyándose en unos pensamientos positivos.


© Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo


KamePG Design - Ultima actualización el 30 de Diciembre del 2002

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