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| Artículos | El Psicólogo en la Red |
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La infidelidad en la pareja |
Una pareja funciona de manera adecuada cuando ambos miembros pueden
confiar uno con el otro. Se supone que cuando estableces la relación es
porque deseas estar con esa persona y le serás fiel, pero a veces todo y
tenerlo muy claro en un momento determinado, nos sentimos atraídos hacia
otra persona distinta a nuestro cónyuge. La mujer normalmente es más fiel que el hombre pero también es posible que esto sea de este modo porque dispone de menos oportunidades que las que tiene el hombre. Los dos, hombre y mujer, tras años de estabilidad matrimonial, no rompen la relación por simples flirteos, lo cual conduce a menudo a supuestas infidelidades a pesar de quizás amar más a tu pareja que al amante. Lo que sí es cierto es que antes de proceder a romper el equilibrio matrimonial los miembros del mismo viven en paralelo los posibles devaneos. Muchas veces se dice como justificación que "no se pudo evitar" "te acosaron hasta que cediste" o simplemente "se te puso a tiro". La realidad, queridos amigos, es que todo ser humano tiene poder de elección y nunca hacemos nada que nosotros no queramos, por tanto si somos infieles es porque nos apetece serlo. La infidelidad no tiene justificación si la pareja funciona bien en todos los aspectos. Es el camino del cobarde que prefiere el engaño a la verdad. Cuando no hay amor, no hay deseo ni excitación hay que romper el vínculo porque la permanencia en ese estado dificulta el crecimiento personal de cada cual. ¿Cómo afecta la infidelidad del hombre en la mujer?La mujer actual es independiente y activa y no tiene porqué convivir con la infidelidad de su marido. Si se siente engañada provocará la ruptura sin atender las justificaciones de su marido. Ella no tiene que responsabilizarse de su error. La mujer de ayer aceptaba las debilidades de su pareja porque era dependiente y no se preocupaba de su autoestima. El hombre mandaba y tenía poder sobre ella. Las opiniones de ella no contaban para nada. La mujer de hoy es libre e independiente, confía en sí misma y en sus posibilidades, se siente segura de sus cualidades y se gusta. Estas características le proporcionan una riqueza interior para manejar cualquier problema que se desencadene en su vida afectiva. ¿Cómo vive el hombre la infidelidad de su esposa?El hombre es machista por naturaleza, se cree en superioridad en la relación y que su mujer tenga un amante es algo tremendamente humillante. Son capaces de pegarse con el "tercero", de amenazarlo cuando el problema real es la mujer infiel. La mujer a diferencia del hombre es más reacia a vivir aventuras y cuando las vive es porque realmente ama y desea sentir con todo su ser le pertenece al otro. Por esa condición más fiel e independiente, es también la más solícita a pedir la ruptura. Al hombre le preocupa su imagen deteriorada en grado sumo si la mujer le ha "puesto los cuernos". Se preocupa más de ser el hazmerreír que de equilibrar la convivencia para evitar la infidelidad. Pero cuando ellos tienen un romance no piensan en ningún momento en su cónyuge. Su slogan es "yo puedo hacerlo porque por eso soy hombre pero a ellas que no se les ocurra". Por suerte cada vez quedan menos mentes tan estrechas en el grupo masculino y la monogamia es condición elegida en la mayoría de parejas que desean serlo. Seamos honestos con nuestros sentimientosLo de jurar amor eterno evidentemente es una utopía pero sí es verdad que tenemos que prometer una relación honesta por el bien de todos. Esto quiere decir que si sentimos pasión y deseo por otra persona distinta a la que actualmente se llama nuestra pareja tenemos que ser nobles con esos sentimientos y aceptarlas pero no antes sin comunicárselo a nuestra actual pareja. ¿Qué quizás rompemos una relación por un simple enamoramiento pasajero? Posiblemente pero si no lo hacemos estamos traicionando a quién nos dio su confianza. El amor se basa en respeto mutuo y confianza y cuando éste termina tenemos que plantearnos el relevo. Muchos diréis que se puede amar a dos personas a la vez pero eso no es del todo cierto. Los tipos de amor son distintos y deberemos elegir qué queremos vivir. Jugar a dos bandas no es justo para ninguno de los tres miembros implicados por eso debemos evitarlo. Si no hemos de ser capaces de mantenernos fieles en el seno conyugal vivamos con promiscuidad, sin compromisos, pero, si aceptamos la relación monógama, seamos honestos con nuestros sentimientos a lo largo de toda nuestra andadura conjunta.
© Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo |
KamePG Design - Ultima actualización el 4 de Febrero del 2001
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