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El Psicólogo en la Red  

¡Que me dices de nuestro eterno vacio!

"Cede el deseo, entérate de que no necesitas ni una sola cosa más para hacerte completo y luego contempla todas esas cosas externas que van resultando cada vez menos significativas en tu corazón".

Wayne W. Dyer

Te levantas día tras día, no tiene porque suceder nada especial, nada que destaque, simplemente sucede: te sientes vacía, sin saber cómo siempre hay un hueco que nunca acaba de llenarse con nada especial o diferente o inclusive excitante que hagamos. Ese es nuestro gran dilema: nuestra propia insatisfacción por la vida por más ganas que tengamos de seguir permaneciendo en ella.

Tememos la muerte, queremos envejecer, llegar a cumplir más años que nadie, pero tenemos muchos días en los que sin saber cómo ni porqué nos sentimos vacíos, parásitos, en tránsito. A veces nos comportamos como si estuviéramos enfurecidos, como si alguien nos hubiera hecho una mala pasada, pero en realidad no hay motivo para ese estado de ánimo, simplemente no encontramos modo de llenar el vacío que caracteriza al ser humano.

La respuesta como siempre se encuentra en nuestro interior.

Nos alimentamos de materialismos, salidas especiales, gastos extraordinarios, pero de nada sirve, el agujero sigue ahí. Culpamos a aquel que está a nuestro lado de nuestra propia infelicidad, ¿quizás dejamos de amarlo? Nos preguntamos pero sabemos que esa no es la respuesta correcta. Seguimos enamorados como el primer día pero la insatisfacción nos recuerda que sigue ahí. Y me pregunto ¿porqué las mujeres sentimos más la desdicha?

Supongo que la razón está en lo complicado de nuestros sentimientos. Ya lo decía una autora en su libro "A veces ni yo misma me entiendo" y la verdad era precisamente esa: la falta de comprensión que para nosotras mismas encierran nuestras reacciones, nuestras emociones y sobre todo, la poca previsión que tenemos de ellos. Culpamos a los desarreglos hormonales de nuestra característica histeria pero es que en vez de hipersensibilidad una vez al mes, parecemos vivir en cronicidad con esa sensación.

Probablemente este último párrafo os haya hecho reír pero la verdad es que ese maldito vacío que nos hace portarnos tan mal con quien esta a nuestro lado e inclusive con nosotras mismas nos juega verdaderas malas pasadas, haciéndonos a menudo llevar una existencia infeliz en un 90% y esto, señoras mías, no es para reírse.

El tiempo transcurre deprisa, inexorablemente, no hay vuelta atrás por más arrepentimiento que sintamos. Día a día hay que sonreír por pequeñas cosas, sin dejar que la sombra nos invada. No venimos a este mundo para sufrir, venimos a aprender, a disfrutar, a reír, a llorar, a sentir, a crecer, a experimentar pero todo con control, deseando hacerlo. No hay que permitir que la insatisfacción que parece formar parte de nuestro interior corporal nos fastidie este corto paseo por la Tierra.

La lucha está en aprender que todo tiene una razón racional para existir. Si nos sentimos molestos porque nos han echado del trabajo, hay una razón que justifica el enfado y/ o la preocupación, pero si simplemente estás en casa, sin hacer nada, simplemente disfrutando del momento y no te permites hacerlo, estás dejando entrar el vacío en tu vida. Páralo, recuerda que el control está en tus manos.

Los pensamientos generan unas emociones y ellas una determinada conducta. No dejes que tu cognición se llene de negatividad porque sólo generarás irracionalidad.

 

© Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo


KamePG Design - Ultima actualización el 20 de Abril del 2003

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