|
| Artículos | El Psicólogo en la Red |
|
Cómo enfrentar las crisis |
Hablar de crisis no es fácil, y proporcionar una idea sobre cómo enfrentarlas tampoco lo es. Voy a intentar brindarles algunos puntos que espero les sirvan en su vida cotidiana. De más está decir que no es una solución mágica, pero creo puede servirles. Uno de los primeros puntos que quiero aclarar es la idea de que las
crisis son algo así como una maldición que a veces, nadie sabe
por qué, "caen" sobre nosotros. Pareciera que llegaran
silenciosamente y en el momento menos esperado. Cuando todo parece marchar
sobre ruedas aparecen, listas para quedarse. Claro que es totalmente normal que las crisis sean vividas como algo
doloroso, como algo que es mejor evitar, algo totalmente negativo. Y esto
es así por que, en realidad, las crisis tienen un poco de todo esto. Cada
vez que nos encontramos inmersos en una crisis personal, familiar o
social; abundan en nosotros sentimientos de incertidumbre, desazón,
negativismo, falta de fuerzas... No podemos ver las cosas con claridad,
las soluciones parecen cada vez más lejanas. Estamos desorientados,
deprimidos, agotados; y no logramos ver la salida. Es verdad que las crisis tienen un aspecto negativo. Pero además de ello tienen un aspecto positivo; y éste es el que, afortunadamente, nos beneficia. Según los teóricos las crisis tienen un período de corta duración. Esta corta duración nos lleva a aprender (por decirlo de alguna manera) que luego de un tiempo todo pasa. Y en realidad esto es así, si "soportamos" este período pronto "las aguas se calman". El problema radica en que por más que las aguas se calmen, si la crisis no es resuelta "la tormenta sigue allí". Por ello siempre lo más beneficioso será enfrentarlas, a pesar del dolor que nos cause, y aunque la tentación sea dejarlas pasar. Entonces la gran pregunta es: ¿Qué hacemos para enfrentarlas?. Y me animo a agregar: ¿Qué hacemos para aprovecharlas?, por que si las crisis son también una oportunidad podemos sacar provecho de ellas. Lo primero que debemos hacer es tranquilizarnos. Por lo general
al entrar en una crisis, nos desesperamos y pensamos que no hay salida.
Toda crisis provoca una desestructuración de lo anterior, las cosas que
veníamos haciendo ya no funcionan y esto provoca desconcierto. Estamos en
un torbellino en donde nada es claro, las ideas se mezclan en nuestra
cabeza y ya no sabemos qué es mejor o peor. Una vez que podamos tomarnos las cosas con más tranquilidad podremos realizar el paso siguiente. Éste consiste en dividir los tiempos. Es decir, diferenciar los momentos que son para trabajar, para ir a clases, para manejar, etc. de otros que serán para investigar posibles soluciones. La idea básica de esto es que nuestros pensamientos no nos interrumpan en nuestras otras actividades. En estos casos es muy provechoso destinar alguna hora del día para pensar. Así, elegiremos una hora y "sólo" en ese momento pensaremos. Podemos escribir en una hoja nuestros pensamientos, para que de esa manera "queden allí" hasta el día siguiente. Cada día tendremos anotaciones diferentes y al cabo de algunos días o semanas nuestros pensamientos se irán clarificando, podremos ver las cosas desde otro lugar. Y lo más importante: podremos comenzar a pensar en algunas soluciones. El tercer paso es quizás el más difícil, éste implica comenzar la acción.
Cuando podamos tener más claridad sobre lo que nos pasa podremos, recién
ahí, tomar decisiones y llevarlas a la acción. La situación es diferente cuando la crisis es en el ámbito familiar.
En estos casos se necesita la acción conjunta de todos los miembros de la
familia. Lo más provechoso en estos casos es dialogar sobre lo que le
sucede a cada uno. Cada uno debe expresar sus sentimientos, sus
pensamientos; dialogar sobre lo que necesita y lo que desea. Así, los
demás podrán entender la situación poniéndose en el lugar de los
otros. No quiero finalizar sin antes mencionar el tema de las crisis sociales.
Éstas son quizás las más complicadas por que requieren de un esfuerzo
conjunto de muchas personas, pero para ellas también tenemos algunas
armas. Algo más para tener en cuenta es no dejar de realizar proyectos para
el mañana. Si bien el hoy no es nada seguro, el mañana no debe dejarse
librado al azar. Proyectar en el mañana nos ayudará a luchar hoy. Bien, nos queda por tocar una última cuestión, y quizás ésta sea la
más importante: aprovechar las crisis. Vivimos pasando por crisis. Las crisis son necesarias para crecer, para
evolucionar, para desarrollarnos. Cada crisis deja un aprendizaje nuevo que
no puede aprenderse de otra manera. Cada crisis es un escalón que
subimos hacia un mayor bienestar. Si pensamos en las crisis como una oportunidad, habremos obtenido la mejor herramienta para enfrentarlas. © Lic. Verónica M. Sargiotti Pieretto. |
KamePG Design - Ultima actualización el 4 de Marzo del 2003