Psico  



Artículos

El Psicólogo en la Red

El Amor y San Valentín

"Cada día nace el sol, cada día nace una flor, deja también que nazca el amor en tu corazón".

Faltan pocos días para celebrar el día de San Valentín, o mejor dicho día de los enamorados, día en el que el amor es lo más importante sobre todo para el consumismo de este país. Es como si el resto del año ese tesoro tan preciado llamado amor no fuera imprescindible para avanzar cada día, como si los humanos no amáramos el resto del año. Es una costumbre muy arraigada que acentúa el gasto al que estamos abocados. Todas las cadenas de televisión se ponen de acuerdo para recordarnos que hay que materializar el amor que sentimos por nuestra pareja a pesar de que el resto del año prescindamos de recordárselo.

Vamos a empezar dando un poquito de sentido a esta palabra que tantos sentimientos contempla. El amor puede definirse de muchas maneras y seguro que cada cual tendrá su propia manera de hacerlo. Todos estaremos de acuerdo en que es una emoción, un sentimiento que surge de nuestro interior para expresarse en el exterior. Amamos el nuevo día que nace, el amanecer, un bonito atardecer, el volar de las gaviotas, el aire que respiramos, la persona con la que compartimos lecho y a un impensable sinfín de cosas que nuestros sentidos perciben. El amor es algo ligado a la vida. Empezamos amándonos a nosotros mismos porque sin nuestro propio amor no podríamos contemplar la belleza del mundo. El roce produce afecto y el afecto amor hacia otras personas distintas a nosotros. Sin el primer paso de amarnos a nosotros mismos no seríamos capaces de expresar ese mismo sentimiento a lo que nos rodea.

Sentir amor produce felicidad y bienestar por eso es muy saludable practicarlo a diario. Tengas o no tengas pareja tienes que practicar enamorarte cada día un poquito más de tu propio ser, del nuevo despertar que te conduce a vivir un nuevo día, de las pequeñas cosas que forman parte de ese día. San Valentín es una tradición y cada cual es dueño de elegir si desea mantenerla en su repertorio de conductas pero lo celebréis o no, recordar que el amor tiene que expresarse los 365 días del año.

Un profesor de Doctorado que tuve nos habló un día del amor y nos dijo que era una emoción que podía expresarse de diferentes maneras, en concreto de 3:

  1. EROS, sería el amor romántico.
  2. STORGE, sería la amistad.
  3. LUDUS, el juego.

Cada estilo o forma de amor mencionada podía mezclarse con otra y dar nuevas formas. Así si mezclamos el amor romántico con el juego encontraríamos un estilo de amor dependiente y posesivo. Sin embargo si mezclamos el juego con la amistad el amor sería más funcional o práctico. Mientras que si mezclamos la amistad con el amor romántico obtendríamos el amor más incondicional, el menos egoísta a la hora de expresarlo.

Que cada cual saque sus propias conclusiones pero sí es cierto que el estilo de amor que expresamos a menudo va ligado a nuestra edad madurativa y a nuestra propia autoestima. Así una persona que confía poco en sí misma y en sus cualidades mostrará un amor dependiente y se comportará recelosamente porque al no sentirse segura de sí misma no podrá confiar en la fidelidad de su pareja.

Del mismo modo una persona con bastantes experiencias en su haber, con una pareja estable habrá llegado a equilibrar su relación para vivirla con armonía entendiendo que en el otro además de afecto y pasión hay que encontrar a un buen amigo en el que confiar.

La juventud, la adolescencia, la inmadurez apuestan más por el estilo amoroso del flirteo y la noche loca porque ya tendrán tiempo con la madurez de sentar la cabeza.

En cualquier caso sirvan estas escuetas líneas para elogiar el amor y regalar un poquito del mío a todos los que me leéis.

© Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo


KamePG Design - Ultima actualización el 11 de Febrero del 2001

© Gloria Marsellach Umbert - psico@ciudadfutura.com