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Crecer - etapas evolutivas en el niño

"Siempre fuiste un ganador, ya desde el primer momento ganaste la carrera por la fecundación, lo que te convirtió en ese ser que eres ahora...".

 

Permitidme, amigos, iniciar este artículo con una adaptación de unos fragmentos del libro "Sueños" de J.J.Benítez:

En el diálogo de dos embriones uno le dice al otro:
- ¿Porqué me siento morir si ni siquiera he nacido? .El derecho a la vida es prioritario sobre cualquier otro derecho.
- Sí pero sólo para aquellos que ya han nacido.-le contesta el otro-.
- Pero la Ciencia ha demostrado que la vida empieza en el mismo momento de la concepción.
- Los humanos se deshacen de aquello que les molesta, diga lo que diga la Ciencia.
- Dime, ¿porqué les molesto? -preguntó-.
- Dicen que eres un lastre para su preciada libertad junto con los gastos que generará tu existencia en el mundo.
- Pero, ¿porqué tu vivirás y yo no?
Y tras un largo silencio le contestó: Porque yo no soy un ser humano.

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Para poder crecer primero es necesario nacer y la elección la tienen nuestros padres. A veces esa elección no se lleva a cabo a tiempo o, por supuestas creencias, se permite un nacimiento cuando las circunstancias que rodearan su crecimiento no serán las más idóneas. Es importante que se evalúen todas las causas antes de disponernos a llevar al mundo a nuestro bebé y evidentemente, la prevención de embarazo siempre será el mejor consejo cuando no se desea el nacimiento.

Alex nació un bonito día de Primavera a las 18 horas. El parto fue una magnífica experiencia y su crecimiento en mi interior fue el centro de mi vida mientras duró. Era feo, feísimo pero había surgido de mi ser y era parte de mí. Poco importaba su aspecto, en definitiva siempre pensé que todos tenían la misma cara los primeros días, pero verlo recién salido fue una grata sensación. En la clínica todo es perfecto porque tú apenas haces nada y no te adaptas al nuevo ser y su rutina hasta que vuelves a casa donde verdaderamente empieza la odisea. Cuidar de tu bebé, en lo bueno y en lo malo, no es tarea fácil. Ahora además de sentirte sin tiempo, sientes como tu propia vida se te escapa porque a cada segundo haces y piensas por él.

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Muchas mamás dirán que el primer año es el mejor porque los bebés prácticamente solo comen y duermen pero también os diré que ese primer año es crucial para el desarrollo psicológico posterior. Ese primer año el bebé interacciona con el medio, no solo para obtener alimento y comodidad sino para iniciarse en el aprendizaje de la autonomía.

La Ciencia que estudia la evolución y desarrollo del niño es la llamada Psicología Evolutiva. En ella tenemos que señalar 2 autores que han aportado bastante a la hora de definir etapas evolutivas en la vida del niño, estos son Piaget y Spitz. Piaget parte de la corriente constructivista y define un estadio como la manera de interaccionar con la realidad.

Centra su trabajo en el campo de la inteligencia y distingue los siguientes períodos o estadios:

  1. Sensorio-motriz. Consta de 6 subestadios. Se caracteriza por un desarrollo motriz. Abarca los dos primeros años en la vida del niño. Los 6 subestadios son:
    • Reflejos
    • Primeras adaptaciones adquiridas: Los reflejos pasan a ser una adaptación adquirida cuando existe aprendizaje e interiorización. El descubrimiento de lo nuevo es esencial para Piaget.
    • Aparece tenuemente la intención. El mundo es visto por el bebé como un gran escenario donde experimentar. La intención que hay en este estadio se definiría por una dirección de la actividad. La adaptación intencional empieza desde que el niño comienza a "actuar" y, más tarde, a relacionar. La característica principal es la de "agarrar". Sus acciones son repetitivas y no es hasta llegado al 4º subestadio que utilizará determinados medios para llegar a un objetivo o fin.
    • Llamado de la coordinación de esquemas secundarios. Se caracteriza por la organización. El niño persigue ya un fin y trata de obtenerlo mediante actos intermedios.
    • La elaboración del objeto. Constitución de nuevos esquemas gracias a la experimentación. En el estadio anterior el niño reproducía aquellos objetos que descubría fortuitamente mientras que en éste, los reproduce modificándolos lo cual ya presupone una inteligencia superior. El niño descubre la experiencia paralela y la relación entre objetos. La búsqueda de la novedad supone un mayor interés.
    • Invención de nuevos medios por combinación mental. Efectúa los actos con mucha más precisión. Paso clave para poder pasar del esquema a las operaciones.
  2. Pre-operacional.  Consta de 2 subestadios: el preconceptual (de 2 a 4 años) y el Perceptivo o Intuitivo (de 4 a 7 años). Las reacciones del niño se centran más en la percepción.
  3. Operacional Concreto (de 7 a 11 años). Se caracteriza por el pensamiento lógico. En el nivel operativo el niño funciona sobre un razonamiento.
  4. Operacional Formal (desde los 11 años hasta la madurez). Se caracteriza por la lógica de proposiciones y la aptitud de razonar a partir de una hipótesis.

Para Piaget los Esquemas son las maneras que tiene el organismo de actuar. A partir de un momento dado (2 años) los esquemas se interiorizan y se forman las operaciones. En los adultos coexisten los esquemas y las operaciones.
Piaget recoge 3 procesos biológicos como aspectos que comúnmente pueden encontrarse en el niño y en el adulto, esos conceptos son:

  • Asimilación: Interiorizar la realidad externa en función de los esquemas que uno tiene.
  • Acomodación: En función de la realidad externa puedo cambiar mis esquemas interiores.
  • Adaptación: Equilibrio entre la asimilación y la acomodación.

Así como Piaget parecía darle mayor importancia a la inteligencia, Renné Spitz se preocupó por el desarrollo afectivo del niño. Parte de la corriente psicoanalítica y considera el estadio como una estructura a la que el niño llega. Su gran descubrimiento fueron los "Organizadores de la vida afectiva". Llamó organizadores a aquellas actividades a las que el niño accede que le permiten reorganizar su vida afectiva en torno a la madre.

Según Spitz hay 3 organizadores importantes:

  1. El Sonreír. Se ha construido en la interacción madre-hijo.
  2. La angustia del 8º mes o también llamada angustia frente al extraño. En esa época aparece el temor a perder a la madre y el niño reacciona con llanto y angustia frente a cualquier extraño al cual antes del 8º mes podía sonreír tranquilamente.
  3. La negación. Una manera de ser, de construirse es negando el exterior.

Según Spitz la ausencia de afecto repercute en la evolución intelectual y lenguaje oral del niño.

El vínculo o apego fue descrito por un señor llamado Bowlby como una forma de comportamiento muy general que lleva a cabo el niño de 2 años con relación a su madre. Se protege tras las faldas de la madre del "extraño". La madre le proporciona seguridad y protección contra el temido desamparo. Este apego parece deberse a un impulso primario que lleva a buscar protección, placer, contacto físico. La función del vínculo es la de proteger al niño del exterior y paulatinamente la distancia madre-hijo se irá aumentando conforme a la autonomía recibida y exigida. El vínculo cobra una especial importancia sobre los 7-8 meses (angustia del 8º mes de Spitz) porque es entonces cuando el niño tiene constancia de que los objetos existen independientemente de que el niño los vea o no.

Del vínculo podemos concluir:

  • Establecer un vínculo con la madre es saludable, permite un buen desarrollo.
  • Una separación materna prolongada puede perturbar al niño. Se deben evitar las separaciones largas sobretodo entre 6 meses y 3 años de vida.
  • Si a pesar de ello, se ha producido una separación en ese período hay que tener en cuenta que las manifestaciones posteriores de apego del niño serán más acusadas.
  • El comportamiento exploratorio del niño tan importante para su enriquecimiento intelectual depende mucho de un vínculo seguro.
  • Un rasgo de comportamiento maternal muy deseable es que ésta sea una inteligente intérprete de las señales del niño en sus primeros meses de vida.
  • Puede darse el vínculo en otras personas que no sean la madre, aunque lo más habitual es que sea con ella.

El ser humano pasa por unos períodos en su evolución que psicoanalíticamente llamaremos fases. Cada fase prepara las que le siguen y al mismo tiempo es preparada por las que le preceden.

Según Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, las fases son:

  1. Fase Oral
  2. Fase Sádico-Anal
  3. Fase Fálica
  4. Fase Genital

Si una fase no ha sido lo suficientemente elaborada entonces la siguiente fase se mostrará alterada. También es habitual que determinados problemas o acontecimientos que afecten emocionalmente en el niño le hagan regresar a fases anteriores evolutivas.

Los principales aspectos evolutivos que hay que tener en cuenta a partir de los dos años para la posible detección de problemas infantiles serán los siguientes:

2 a 3 años

Es el inicio de la función simbólica, es decir, en esta etapa se van gestando los requisitos para que el niño tenga capacidad de imaginar, evocar un objeto. En la práctica la función simbólica se manifiesta en el lenguaje y en el juego.

A los 2 años ya tiene que haber inicio de expresión verbal, aunque el lenguaje todavía es imperfecto. En cuanto al juego hay un inicio de socialización pero lo que más domina es lo que llamamos juego paralelo (cada niño juega a su aire, individualmente). En esta época se adquiere el control de esfínteres tanto diurno como nocturno. El diurno más fácilmente que el nocturno. Si no se adquiere puede esperarse hasta los 5-6 años para evaluar y tratar el problema (para más datos consultar: "Enuresis" en artículos web).

3 años

Es la fase comúnmente llamada de Oposición. En esta edad el niño comienza a reconocer una "identidad", se reconoce a sí mismo en medio de los otros; esto le hace sentirse privilegiado y como consecuencia necesita tener sus propias determinaciones lo cual provoca más de un enfado con los papás. Es aquella época en la que os quejáis de que se muestran caprichosos y rebeldes. A todo nos dicen que no. Otra característica de esta edad es que aparece en ellos el sentimiento de vergüenza (son capaces de ponerse en el punto de vista del otro y sentir su propia imagen).

El niño en esta etapa presenta una gran necesidad de afirmarse y tenéis que aceptar la crisis de oposición que se deriva de ello porque es sano que ocurra. Al final de los 3 años un niño ya tiene que tener las estructuras básicas del lenguaje (frases de sujeto-verbo-complemento). Emocionalmente, el niño es muy débil y susceptible y es la edad que más muestras de celos pueden presentar por la llegada de un hermanito. Como consecuencias posibles de los celos: trastornos de conducta, regresiones a estadios anteriores, etc.

4 años

Se evoluciona mucho intelectualmente. Los 4 años añaden mayor interés por el entorno, una necesidad de enriquecerse a través del medio. Se progresa mucho en cuanto al lenguaje, se aumenta el vocabulario. Sus conversaciones tienen un gran contenido fantasioso. Los hábitos de autonomía están prácticamente adquiridos. Es propenso a los temores irracionales y nocturnos (miedo a la oscuridad, a los animales). Presenta cierta inmadurez y labilidad emocional. En cuanto al juego prefiere el juego social. Si presenta problemas de lenguaje (pronunciación) es una buena edad para iniciar tratamiento logopédico.

5 años

A nivel de desarrollo motriz se considera que se han conseguido las unidades básicas (la motricidad fina ya está adquirida). El dibujo toma un cariz relevante, el niño lo vive como un medio de comunicación. Se muestra muy interesado por las actividades escolares y por todo lo que represente aprendizaje.

A partir de los 6 años el niño se halla totalmente inmerso en la escuela y en la socialización. Se halla vinculado a la familia quien le estabiliza o equilibra puesto que a menudo la relación con el entorno provoca frustraciones.
Ellos no tienen experiencias acumuladas y cualquier pequeño problema lo viven desmesuradamente. La familia lo tranquiliza y le aporta la serenidad necesaria para crecer sanamente.

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Alex ahora tiene 8 años (casi 9) y es todo un hombrecito. Se ha formado una personalidad con rasgos positivos y negativos. Con el tiempo va aprendiendo a "controlar" los negativos pero lo importante es que se sienta único y especial. En la familia tratamos de infundirle seguridad y confianza en sí mismo para que aprenda a aceptar situaciones nuevas sin temor y asimismo tolere posibles frustraciones que se deriven de esos contactos. Lo siento feliz y disfruto más ahora con sus casi 9 años y toda la "palabrería" que me tiene reservada para cuando me ve que antes cuando era un bebé a pesar de su manejabilidad.

Pienso que es mucho más satisfactorio ver que has contribuido a formar a ese nuevo ser, a hacerlo crecer equilibradamente y feliz. No importa si el día de mañana será médico o ingeniero, si será rico o pobre, pero sí que se sienta feliz y orgulloso de ser quien es.

© Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo


KamePG Design - Ultima actualización el 19 de Abril del 2000

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