|
| Artículos | El Psicólogo en la Red |
Crecer - etapas evolutivas en el niño |
Permitidme, amigos, iniciar este artículo con una adaptación de unos fragmentos del libro "Sueños" de J.J.Benítez: En el diálogo de dos embriones uno le dice al otro: * * * Para poder crecer primero es necesario nacer y la elección la tienen nuestros padres. A veces esa elección no se lleva a cabo a tiempo o, por supuestas creencias, se permite un nacimiento cuando las circunstancias que rodearan su crecimiento no serán las más idóneas. Es importante que se evalúen todas las causas antes de disponernos a llevar al mundo a nuestro bebé y evidentemente, la prevención de embarazo siempre será el mejor consejo cuando no se desea el nacimiento. Alex nació un bonito día de Primavera a las 18 horas. El parto fue una magnífica experiencia y su crecimiento en mi interior fue el centro de mi vida mientras duró. Era feo, feísimo pero había surgido de mi ser y era parte de mí. Poco importaba su aspecto, en definitiva siempre pensé que todos tenían la misma cara los primeros días, pero verlo recién salido fue una grata sensación. En la clínica todo es perfecto porque tú apenas haces nada y no te adaptas al nuevo ser y su rutina hasta que vuelves a casa donde verdaderamente empieza la odisea. Cuidar de tu bebé, en lo bueno y en lo malo, no es tarea fácil. Ahora además de sentirte sin tiempo, sientes como tu propia vida se te escapa porque a cada segundo haces y piensas por él. * * * Muchas mamás dirán que el primer año es el mejor porque los bebés prácticamente solo comen y duermen pero también os diré que ese primer año es crucial para el desarrollo psicológico posterior. Ese primer año el bebé interacciona con el medio, no solo para obtener alimento y comodidad sino para iniciarse en el aprendizaje de la autonomía. La Ciencia que estudia la evolución y desarrollo del niño es la llamada Psicología Evolutiva. En ella tenemos que señalar 2 autores que han aportado bastante a la hora de definir etapas evolutivas en la vida del niño, estos son Piaget y Spitz. Piaget parte de la corriente constructivista y define un estadio como la manera de interaccionar con la realidad. Centra su trabajo en el campo de la inteligencia y distingue los siguientes períodos o estadios:
Para Piaget los Esquemas son las maneras que tiene el organismo de actuar. A partir de
un momento dado (2 años) los esquemas se interiorizan y se forman las operaciones. En los
adultos coexisten los esquemas y las operaciones.
Así como Piaget parecía darle mayor importancia a la inteligencia, Renné Spitz se preocupó por el desarrollo afectivo del niño. Parte de la corriente psicoanalítica y considera el estadio como una estructura a la que el niño llega. Su gran descubrimiento fueron los "Organizadores de la vida afectiva". Llamó organizadores a aquellas actividades a las que el niño accede que le permiten reorganizar su vida afectiva en torno a la madre. Según Spitz hay 3 organizadores importantes:
Según Spitz la ausencia de afecto repercute en la evolución intelectual y lenguaje oral del niño. El vínculo o apego fue descrito por un señor llamado Bowlby como una forma de comportamiento muy general que lleva a cabo el niño de 2 años con relación a su madre. Se protege tras las faldas de la madre del "extraño". La madre le proporciona seguridad y protección contra el temido desamparo. Este apego parece deberse a un impulso primario que lleva a buscar protección, placer, contacto físico. La función del vínculo es la de proteger al niño del exterior y paulatinamente la distancia madre-hijo se irá aumentando conforme a la autonomía recibida y exigida. El vínculo cobra una especial importancia sobre los 7-8 meses (angustia del 8º mes de Spitz) porque es entonces cuando el niño tiene constancia de que los objetos existen independientemente de que el niño los vea o no. Del vínculo podemos concluir:
El ser humano pasa por unos períodos en su evolución que psicoanalíticamente llamaremos fases. Cada fase prepara las que le siguen y al mismo tiempo es preparada por las que le preceden. Según Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, las fases son:
Si una fase no ha sido lo suficientemente elaborada entonces la siguiente fase se mostrará alterada. También es habitual que determinados problemas o acontecimientos que afecten emocionalmente en el niño le hagan regresar a fases anteriores evolutivas. Los principales aspectos evolutivos que hay que tener en cuenta a partir de los dos años para la posible detección de problemas infantiles serán los siguientes: 2 a 3 años Es el inicio de la función simbólica, es decir, en esta etapa se van gestando los requisitos para que el niño tenga capacidad de imaginar, evocar un objeto. En la práctica la función simbólica se manifiesta en el lenguaje y en el juego. A los 2 años ya tiene que haber inicio de expresión verbal, aunque el lenguaje todavía es imperfecto. En cuanto al juego hay un inicio de socialización pero lo que más domina es lo que llamamos juego paralelo (cada niño juega a su aire, individualmente). En esta época se adquiere el control de esfínteres tanto diurno como nocturno. El diurno más fácilmente que el nocturno. Si no se adquiere puede esperarse hasta los 5-6 años para evaluar y tratar el problema (para más datos consultar: "Enuresis" en artículos web). 3 años Es la fase comúnmente llamada de Oposición. En esta edad el niño comienza a reconocer una "identidad", se reconoce a sí mismo en medio de los otros; esto le hace sentirse privilegiado y como consecuencia necesita tener sus propias determinaciones lo cual provoca más de un enfado con los papás. Es aquella época en la que os quejáis de que se muestran caprichosos y rebeldes. A todo nos dicen que no. Otra característica de esta edad es que aparece en ellos el sentimiento de vergüenza (son capaces de ponerse en el punto de vista del otro y sentir su propia imagen). El niño en esta etapa presenta una gran necesidad de afirmarse y tenéis que aceptar la crisis de oposición que se deriva de ello porque es sano que ocurra. Al final de los 3 años un niño ya tiene que tener las estructuras básicas del lenguaje (frases de sujeto-verbo-complemento). Emocionalmente, el niño es muy débil y susceptible y es la edad que más muestras de celos pueden presentar por la llegada de un hermanito. Como consecuencias posibles de los celos: trastornos de conducta, regresiones a estadios anteriores, etc. 4 años Se evoluciona mucho intelectualmente. Los 4 años añaden mayor interés por el entorno, una necesidad de enriquecerse a través del medio. Se progresa mucho en cuanto al lenguaje, se aumenta el vocabulario. Sus conversaciones tienen un gran contenido fantasioso. Los hábitos de autonomía están prácticamente adquiridos. Es propenso a los temores irracionales y nocturnos (miedo a la oscuridad, a los animales). Presenta cierta inmadurez y labilidad emocional. En cuanto al juego prefiere el juego social. Si presenta problemas de lenguaje (pronunciación) es una buena edad para iniciar tratamiento logopédico. 5 años A nivel de desarrollo motriz se considera que se han conseguido las unidades básicas (la motricidad fina ya está adquirida). El dibujo toma un cariz relevante, el niño lo vive como un medio de comunicación. Se muestra muy interesado por las actividades escolares y por todo lo que represente aprendizaje. A partir de los 6 años el niño se halla totalmente inmerso en la escuela y en la
socialización. Se halla vinculado a la familia quien le estabiliza o equilibra puesto que
a menudo la relación con el entorno provoca frustraciones. * * * Alex ahora tiene 8 años (casi 9) y es todo un hombrecito. Se ha formado una personalidad con rasgos positivos y negativos. Con el tiempo va aprendiendo a "controlar" los negativos pero lo importante es que se sienta único y especial. En la familia tratamos de infundirle seguridad y confianza en sí mismo para que aprenda a aceptar situaciones nuevas sin temor y asimismo tolere posibles frustraciones que se deriven de esos contactos. Lo siento feliz y disfruto más ahora con sus casi 9 años y toda la "palabrería" que me tiene reservada para cuando me ve que antes cuando era un bebé a pesar de su manejabilidad. Pienso que es mucho más satisfactorio ver que has contribuido a formar a ese nuevo ser, a hacerlo crecer equilibradamente y feliz. No importa si el día de mañana será médico o ingeniero, si será rico o pobre, pero sí que se sienta feliz y orgulloso de ser quien es. © Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo |
KamePG Design - Ultima actualización el 19 de Abril del 2000
© Gloria Marsellach Umbert - psico@ciudadfutura.com